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la vida nos cambia, de imbécil y pelota a señor de casa
Posted by Pato Larraín
on
20:08
En realidad no se trata de no querer escribir, más bien soy un creyente agnóstico que los blogs personales son más que nada una suerte de bocina mediante la cual le gritamos al mundo que nos sentimos vacíos.
Pueden o no estar de acuerdo sin embargo y en mi opinión uno escribe con mayor frecuencia cuando los estados de ánimo son en parte sombríos y se utiliza la pluma para el desahogo del alma, una especie de confesión en el aparato de madera ese que utilizan los curas en la iglesia.
Mi vida en los últimos 6 meses ha transcurrido de una forma que no pensé volver a experimentar, calmada, bien tranquila, con proyectos personales que se vienen caminando a mi lado y que de pronto publicaremos, con fines de semana relajados y disfrutando en casa junto a Mary y Seba. Ellos en parte son los responsables de este alejamiento casi místico que no tiene más que ver con lo que siempre he dicho, sentirse bien.
Los que me conocen, y hasta donde recuerdo son varios, me han visto pasar como si de un espectador afuera de la montaña Rusa se tratase, observando bien de afuera como voy con los brazos abiertos por la vida, saltando, gritando y divirtiendome, a veces con más ganas y otras con pocas. En realidad se que se han reído, callado y hasta animosamente comentado que un hombre como yo más sabe por viejo que por diablo. Uhmm, si he sido bien diablo.
Pero resulta que ahora, justo ahora y sentado en un sillón con la macbook sobre las piernas, mirando el horizonte y bebiendo una cerveza me doy cuenta que esos días de loca algarabía están como lejanos y que "patolarrain" se tomo vacaciones para el resto del mundo y se está dedicando a ser feliz y cultivar sin mayores esfuerzos una relación de pareja que comenzo por casualidad y que día a día muestra una forma más madura de mirar la vida. He pensado en varias cosas, en realidad en miles de cosas que yo creía muy pero muy lejanas, incluso hasta olvidadas.
Ahora no escribo mucho, y mis historias las publico en el vivo junto a mi pareja y junto a este hijo heredado al cual miro con mucho respeto y que de vez en cuando confunden. Ahora no escribo mucho, solo me dedico a vivir mi nueva etapa de felicidad que cuido cada día.
Eso, que más puedo decir, mi cara lo dice todo.
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Pueden o no estar de acuerdo sin embargo y en mi opinión uno escribe con mayor frecuencia cuando los estados de ánimo son en parte sombríos y se utiliza la pluma para el desahogo del alma, una especie de confesión en el aparato de madera ese que utilizan los curas en la iglesia.
Mi vida en los últimos 6 meses ha transcurrido de una forma que no pensé volver a experimentar, calmada, bien tranquila, con proyectos personales que se vienen caminando a mi lado y que de pronto publicaremos, con fines de semana relajados y disfrutando en casa junto a Mary y Seba. Ellos en parte son los responsables de este alejamiento casi místico que no tiene más que ver con lo que siempre he dicho, sentirse bien.
Los que me conocen, y hasta donde recuerdo son varios, me han visto pasar como si de un espectador afuera de la montaña Rusa se tratase, observando bien de afuera como voy con los brazos abiertos por la vida, saltando, gritando y divirtiendome, a veces con más ganas y otras con pocas. En realidad se que se han reído, callado y hasta animosamente comentado que un hombre como yo más sabe por viejo que por diablo. Uhmm, si he sido bien diablo.
Pero resulta que ahora, justo ahora y sentado en un sillón con la macbook sobre las piernas, mirando el horizonte y bebiendo una cerveza me doy cuenta que esos días de loca algarabía están como lejanos y que "patolarrain" se tomo vacaciones para el resto del mundo y se está dedicando a ser feliz y cultivar sin mayores esfuerzos una relación de pareja que comenzo por casualidad y que día a día muestra una forma más madura de mirar la vida. He pensado en varias cosas, en realidad en miles de cosas que yo creía muy pero muy lejanas, incluso hasta olvidadas.
Ahora no escribo mucho, y mis historias las publico en el vivo junto a mi pareja y junto a este hijo heredado al cual miro con mucho respeto y que de vez en cuando confunden. Ahora no escribo mucho, solo me dedico a vivir mi nueva etapa de felicidad que cuido cada día.
Eso, que más puedo decir, mi cara lo dice todo.
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